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9 Noviembre 2006

Conciencia Moral

DIFERENTES ACEPCIONES DEL CONCEPTO “CONCIENCIA”.

En la vida diaria, hablamos de la “conciencia religiosa”, de la “conciencia moral”, de la “conciencia cívica”, etc., conforme a la actitud que adoptamos frente a la vida religiosa, moral, ciudadana etc.
También hablamos de la “conciencia psicológica”.

1. Conciencia Psicológica.

Con el fin de aclarar el concepto de la conciencia psicológica nos serviremos de nuestra experiencia diaria.
Observemos, por ejemplo, una puesta de sol. Una serie de sensaciones, de percepciones, de imágenes, de recuerdos, de afectos que nos invaden. Nos sentimos felices.
Todo esto constituye en ese momento nuestra conciencia psicológica.
Podemos, pues, legítimamente, decir que la conciencia psicológica es un conjunto de experiencias psíquicas inmediatas y actuales que en un cierto momento aprehendemos en nuestro yo.
Mediante la conciencia psicológica no sólo nos damos cuenta de lo que pasa dentro de nosotros en un momento dado, sino que también nos damos cuenta de nuestra propia experiencia. La conciencia psicológica nos permite captar los fenómenos psicológicos como nuestro; a la vez, dichos fenómenos psicológicos constituyen una unidad que forma el yo de cada uno de nosotros.

2. Conciencia Moral
Su definición

Para determinar la noción de la conciencia moral, acudiremos una vez más a nuestra propia experiencia.

a) Es un hecho que nadie de nosotros juzga las acciones de un vegetal o de un animal irracional como acciones morales o inmortales.
Solo un ser humano es sujeto de actos morales o inmorales.
Podemos, por lo tanto, concluir que: “ la conciencia moral es una función de la persona humana”.

b) La experiencia nos enseña que ciertas personas observan una determinada conducta moral y que otras se conducen en forma inmoral.
En consecuencia, “la conciencia moral no es un algo añadido a la persona, sino que es la misma persona, el sujeto de la conducta moral”.

“La conciencia moral es una realidad dinámica que capacita al hombre para captar y vivir los valores morales”. Su desarrollo y su perfección dependen del desarrollo y de la perfección de la personalidad de cada hombre.

3. Elementos constitutivos de la Conciencia Moral

a) Elementos racionales que concurren a la formación de los juicios.
Los juicios son formulados antes y después del acto moral.
Los juicios previos al acto moral establecen los principios. Por Ej.: Hay que hacer el bien y evitar el mal.
En otras palabras, se juzga que, si tal acto es bueno, debe ser realizado: si es malo, debe ser evitado.
Los juicios después del acto. Una vez realizado el acto, la conciencia lo acepta si fue bueno y lo rechaza en el caso de que haya sido malo.
La conciencia juzga también si el acto fue digno de recompensa o castigo. Si fue malo se pronuncia sobre la obligación de reparar los males causados.

b) Los sentimientos morales antes del acto. El hombre naturalmente tiene la tendencia de hacer el bien y de evitar el mal.
Experimenta, a la vez, respeto al deber y, por ende, aprecia la conducta buena y menosprecia la conducta mala.
Los sentimientos morales después del acto. El deber cumplido produce en el hombre alegría. Al no cumplir con su deber, el hombre suele llenarse de tristeza y, a veces, de vergüenza o remordimiento por el mal causado.

c) Los elementos activos. Los elementos activos son actos de la voluntad. Una vez que la inteligencia ha concebido el objetivo, la voluntad elige los medios necesarios para alcanzarlo y, finalmente, busca su ejecución.

4. Diferencia entre la conciencia moral y psicológica
Unidad y distinción a la vez
Unidad
En un hombre real hay cierta unidad entre la conciencia psicológica y la conciencia moral.
En efecto, la conciencia psicológica y, a su vez, la conciencia moral complementa y enriquece la conciencia psicológica.

Diferencia
La diferencia entre la conciencia psicológica y la conciencia moral proviene de los distintos objetos a los que se dirige cada una de ellas.
La conciencia psicológica atestigua la existencia de los diferentes elementos que entran en la estructura del yo, mientras la conciencia moral tiene la función de valorar los actos del yo y, con ello la de trazar “un proyecto de vida” del yo.

5. La conciencia moral interior de la moralidad
Partamos de un hecho.
Dos personas contemplan la misma acción moral. Por Ej.: alguien se lanza a un río tormentoso para salvar la vida de otra persona que se está ahogando.
Una de ellas capta la majestad del valor, objetivo que en este caso es “arriesgar la propia vida por el prójimo”.
Otra persona puede juzgar que es una idiotez el exponerse al gran peligro de perder la propia vida para salvar la de otro.

La conciencia moral de ambas personas implica dos elementos:
Primero: la capacidad de valorar el acto de sacrificio. Esta capacidad recibe el nombre de “norma interior de la conciencia”.
Segundo: la capacidad de aprehender el valor objetivo de la acción.
En nuestro ejemplo, “dar la vida por el prójimo”.
En el primer caso de nuestro ejemplo, hay adecuación entre “la norma interior de la conciencia” y “el valor objetivo”.
En el segundo caso, la “norma interior de la conciencia” no está de acuerdo con el “valor objetivo”.
¿A que se debe esta diferencia?
En el primer caso la norma de la conciencia interior está bien formada y es capaz de captar el valor objetivo.
En el segundo caso, el egoísmo deformó la conciencia moral, lo cual impide captar “el valor objetivo”.
De lo dicho fluye lógicamente que la conciencia moral deber ser formada para captar los valores objetivos y de esta manera proceder correctamente.
Dicha necesidad es tan antigua como lo es el hombre.
Sin embargo, en los tiempos actuales, dicha necesidad se acentúa poderosamente.
Asoma la pregunta: ¿Por qué?
Hoy más que nunca se pone en duda los auténticos valores y muchas veces se los desvirtúa.
Ej.: bajo la apariencia de ayudar a los pobres se siembra el odio y se propaga la “lucha de clases”.
- Los valores absolutos se relativizan sustituyéndose a Dios.
- La verdad es reemplazada por la mentira para conseguir determinados fines.

Frente a este drama del hombre contemporáneo, el Papa Juan Pablo II recuerda en su discurso a los jóvenes en Varsovia: “Al hombre hay que medirlo con la medida de su conciencia”.

6. Conforme la actitud frente al orden moral objetivo, la conciencia moral puede ser:

a) Conciencia Verdadera. Cuando las valoraciones de la conciencia están de acuerdo con normas objetivas. Ej.: la conciencia que alaba la virtud y condena el vicio.
b) Conciencia Falsa. Cuando las valoraciones no están de acuerdo con las normas éticas de la conducta. Ej.: ridiculizar la virtud y alabar el vicio.
c) Consecuencia Segura. Cuando el hombre no tiene duda alguna acerca de la legitimidad o ilegitimidad de una acción dada. Ej.: el deber del hijo es honrar a sus padres.
d) Conciencia Dudosa. Cuando las valoraciones son inseguras y cambiantes por motivos pasajeros.

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Mi nombre es Nestor y soy de profesion Profesor de Filosofia y amante de la informatica. He intentado acercarme a ella por otros medios, pero creo que este es el mejor.

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