DOCTRINAS GNOSEOLOGICAS PRINCIPALES
Luego de haber analizado, en clases anteriores, la significación de los conceptos de “conocimiento†y “verdadâ€, estamos ya en condiciones de penetrar en esa selva enmarañada de las doctrinas gnoseológicas. Se entiende por “doctrinas gnoseológicas†a ese conjunto de teorÃas filosóficas que pretenden explicar, en formas muy diversas, el problema del conocimiento. Dicho problema lo podemos expresar en forma de dos preguntas: ¿Cómo conocemos? ¿Podemos alcanzar la verdad mediante nuestros conocimientos?
En la primera parte, haré mención de aquellas doctrinas que dicen relación con la primera pregunta mencionada; en la segunda parte, analizaremos las principales respuestas al problema de la verdad.
A.- DOCTRINAS GNOSEOLÓGICAS REFERENTES AL PROCESO DEL CONOCIMIENTO
¿Cómo conocemos? Aunque acerca de esta cuestión cada autor parece dar una respuesta diversa, podemos agrupar dichas doctrinas en tres grupos fundamentales, denominados: empirismo, racionalismo e intuicionismo. Sin embargo, conviene tener presente que hay una serie de formas “mixtasâ€, o más “moderadas†que las que expondré a continuación:
1) EL EMPIRISMO (de “empeiriaâ€; “experienciaâ€) es aquella doctrina filosófica que afirma que todos nuestros conocimientos proceden de nuestros contactos con la realidad fÃsica. La única “puerta†del conocimiento es, por lo tanto, la sensación (“No hay nada en el entendimiento que no provenga de nuestras sensacionesâ€, afirmaron algunos antiguos filósofos).
Los empiristas suelen comparar a la mente humana con una “pizarra nuevaâ€, con una “hoja de papel en blancoâ€, ñeque las sensaciones van dejando, poco a poco, las huellas de las experiencias sensibles: tales “huellas†son nuestros conocimientos. Empleando una comparación moderna, podemos decir que –para los empiristas- la mente humana es como una “placa fotográfica†en que la luz de las experiencias deja sus huellas. Empiristas connotados fueron Locke y Stuart Mill.
El empirismos, doctrina sencilla y convincente a primera vista, adolece de un efecto fundamental: no explica adecuadamente el origen de nuestros conceptos abstractos y universales, ni esa seguridad absoluta que tenemos acerca de ciertas verdades. Estamos convencidos, por ejemplo, que “dos cosas iguales a una tercera son iguales a una tercera son iguales entre sÃâ€. Es posible que sucesivas experiencias nos hayan permitido elaborar tal concepción; pero ¿quién podrÃa demostrar, en forma totalmente empÃrica, que tal cosa a sido y será siempre asÃ?. El empirismo, por lo tanto, sólo garantiza “probabilidad†respecto a las ideas humanas; nunca podrá garantizar, con sus propios medios, conocimientos absolutamente ciertos.
2) EL RACIONALISMO (“Ratio, en latÃn: “razónâ€). Para suplir las deficiencias del empirismo, otros pensadores han elaborado una doctrina opuesta, en cierto sentido, a la anterior: el racionalismo. La mente humana, para los racionalista absolutos, no es como una placa fotográfica, en que la realidad deja sus huellas; es más bien una “máquina†que produce las ideas, a través de las cuales “interpretamos†la realidad; en otras palabras, nuestros conceptos no son el producto de la experiencia: son el producto de nuestra propia razón.
No es la experiencia, por lo tanto, la que nos permite conocer; es más bien la actividad de nuestra propia razón. Lo que nuestra razón nos indica, eso existe verdaderamente (porque es algo racional y lógico). “El conocer es idéntico al serâ€, expresó al respecto el filósofo griego Parménides. La experiencia sensible, en sÃ, no aporta ningún conocimiento: sólo podremos interpretar tales experiencias, si contamos con ciertas ideas “innatas†anteriores (que no provengan de la experiencia).
Mencionan los racionalistas ciertos hechos, que parecen coincidir con su doctrina; como la posesión, por parte del hombre, de conceptos y opiniones que no nos podrÃa dar la experiencia (como, por ejemplo, los conceptos fÃsicos de “instanteâ€, “punto matemático†–sin cantidad-, “energÃa puraâ€, etc., y los axiomas fundamentales –indemostrables- de la lógica). Sólo mediante ellos podemos aprovechar nuestras experiencias. “Hay conocimiento general no derivado de los sentidos; conocimiento primitivo, no inductivo†(B. Russell). Fueron racionalistas muchos de los antiguos filósofos; también lo fue, en la época moderna, el francés Renato Descartes.
El racionalismo absoluto, como puede advertirse, disminuye exageradamente el valor cognoscitivo de las experiencias; tanto que, a veces, de la impresión que carecen de todo valor gnoseológico. Por otra parte, sabemos bien que no todo conocimiento es “racionalâ€, es decir, explicable conforme a la pura razón.
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