EL RACIONALISMO
El racionalismo es la teoría que considera que la única fuente de conocimientos verdaderos es la razón. Afirma que la experiencia sensible es incapaz de garantizar la certeza de nuestras afirmaciones. Por ejemplo, es posible que observemos muchos objetos iguales, pero la idea de igualdad no forma parte de nuestra observación y excede absolutamente a la calidad y cantidad de nuestras percepciones.
El racionalismo atribuye así a la inteligencia humana la capacidad de hacer inteligible la experiencia, ya que, como facultad activa y espontánea, produce los principios que nos permiten comprender lo que vemos. Esta aptitud de la inteligencia requiere de las llamadas ideas innatas. Las mismas son principios evidentes o axiomas para cuya definición no se recurre en nada a la experiencia, por ejemplo, la idea de triangulo, de Dios, de alma. Ellas dan la posibilidad de universalidad y necesidad que garantiza la validez de los razonamientos.
El racionalismo moderno comienza con Descartes, quien, con la intención de fundamentar el conocimiento sobre bases sólidas, buscó establecer un método que ofreciera “reglas fáciles y ciertas que, a quien las observe escrupulosamente le impidan tomar lo falso por verdadero, y sin ningún esfuerzo mental, aumentando gradualmente la ciencia, lo conduzcan al conocimiento verdadero de todo aquello que sea capaz de conocer”
El método nos permite proceder gradualmente, de forma fácil, segura y sin error. El método del conocimiento es la ciencia matemática porque ofrece la certeza y evidencia necesarias para fundar el conocimiento sobre bases sólidas. El método matemático parte de axiomas o principios que constituyen una evidencia para la razón, y desde allí construye sus deducciones y demostraciones.
La extensión del pensamiento matemático a todas las ciencias constituyó uno de los excesos del racionalismo, porque redujo la razón a su expresión matemática y dejo a un lado lo que posteriormente la fenomenología llamaría “el mundo de la vida”
EL EMPIRISMO
El empirismo sostiene que todos nuestros conocimientos se originan en la experiencia y por esto la experiencia será también el lugar donde validarlos. Se opone al racionalismo afirmando la imposibilidad de las ideas innatas postuladas por Descartes. Nada puede ser admitido antes de la experiencia. Nuestra facultad de conocimiento es una tabla rasa, es decir sin contenidos previos, y todo lo que imprimamos en ella provendrá de la experiencia.
Vamos a considerar el pensamiento de uno de los representantes del empirismo: el filósofo ingles David Hume.
Hume consideró que Newton había construido una sólida visión de la naturaleza física con el método de observación y experimentación. El busco aplicar el mismo método a la naturaleza humana. Esta ciencia resultaría muy importante, ya que si conocemos el alcance y la fuerza del entendimiento humano, la naturaleza de las ideas y las operaciones que realizamos en los razonamientos, el resultado seria el progreso para todas las ciencias. Para eso, había que abandonar el método seguido, hasta ese momento por la filosofía tradicional y proceder de otra manera:
“Explicando los principios de la naturaleza humana llegar a un sistema de todas las ciencias construido sobre una base nueva y segura”.
Se trataba de renunciar a toda la aspiración metafísica que nos quisiera llevar más allá de la experiencia, ya que ésta es el límite.
La ciencia humana no puede dar razones últimas y establecer principios que no estén basados en la autoridad de la experiencia. Dice Hume:
No creo que el filósofo que se aplicase con tal seriedad a explicar los principios últimos del alma llegara a mostrarse gran maestro en esa ciencia de la naturaleza humana que pretende explicar.
¿Sabías que…?
Hume estaba convencido de que todas las ciencias contienen una conexión más o menos estrecha con la naturaleza humana: “No hay cuestión de importancia cuya solución no esté comprendida en la ciencia del hombre, y ninguna de ellas puede ser resuelta con certidumbre antes de estar en posesión de esta ciencia”.
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